Ayer, durante todo el día, te esperé. Me levanté temprano y, con un pollo asado que compré de más el día anterior, hice una ropavieja. Después me senté a esperarte. Mientras lo hacía le saqué al poncho naranja los flecos, y le hice a ganchillo una puntilla verde. Desayuné ropavieja. Me hice una minicoleta. Me puse un pantalón vaquero, unas cholas (para que tú, mi deseada, mojaras mis pies), y me colgué el poncho encima de la camiseta del pijama. Salí a buscar el coche para ir a la casa de mi amiga F.; F. hacía una demostración con la thermomix (una pena haber desayunado tan fuerte). El coche seguía con la misma mierda del día anterior. Mi amiga es agorafóbica. Yo claustrofóbica. Pero las dos tenemos ganas de que llueva. Más tarde quedé con mi hija para ir de compras. Ella se compró tres sujetadores. Yo elegí un bikini precioso a mitad de precio, ventajas de que "no estemos en temporada". Hacía calor y me apetecía un helado. No podía quitarme el poncho porque llevaba el pijama debajo. Al final, ya en el coche, me lo quité y por la ventanilla pedimos en Macdonald unos buenísimos con nombres impronunciables. Pasé la tarde viendo la televisión. En las noticias dijeron que llovía en toda España... en toda España, menos aquí... Seguí esperando. Mientras lo hacía, volví a ponerle los flecos al poncho sobre la puntilla verde. Todo el día perdido esperando ver cómo hacías charcos y mojabas los cristales. Ahora, nada más le dé a ésto "publicar entrada" trataré de engañarte: me voy a poner el bikini nuevo y voy a limpiar los cristales del salón y a llevar el coche al lavado. Seguro que así vienes.
08/11/2009
24/10/2009
sorpresas confesables que da la vida
Confieso que leer a Amélie Nothomb me excita. Al principio de leerla me parecía extraño. Ya no lo es, en absoluto, y el motivo por el que me ocurre, me importa un pito. He asumido como normal tener los dedos de la mano derecha dentro de las bragas mientras con la izquierda mantengo el libro. Menos mal que no suelen tener más de 200 páginas, que si no... ☺
Amélie es capaz de regalarle a las palabras otros significados.
Les dejo aquí un trocito de lo que, leído en su contexto, me pareció un trozo de tarta de tres chocolates:
Les dejo aquí un trocito de lo que, leído en su contexto, me pareció un trozo de tarta de tres chocolates:
"Encantada de tener el camino libre, adopté la postura del muerto, con el objeto de que todo mi cuerpo viviera el milagroso momento del encuentro con el helado elemento: resultaba exquisito ser lapidada al sorbete, y más aún teniendo en cuenta que mi lado cruz marinaba en agua humeante".
Abrazos para tod@s
18/10/2009
Seño: ¿Cómo se escribe "picina"? Se escribe así (piscina) porque todo el mundo se orina en ella.
Mi hija siempre dice que vivo en el país de Nunca Jamás. Yo le digo que eso era antes de tener este PCE.
Paso las mañanas buscando la mejor manera de enseñarles lo que tienen que aprender. Cuánto menos se den cuenta de que lo están haciendo, más felices son cuando lo descubren.
Son personas fantásticas. Están llenas de vida, de rabia, de inseguridad, de miedo... y no lo disimulan.
Les he cogido cariño enseguida.
Apenas sé nada de sus vidas. Algunas que me han dicho mis compañeros/as ponen los pelos de punta... pero no pienso depilarme... no, mientras me queden respuestas...
Buen día a tod@s.
Buen día a tod@s.
04/10/2009
Algunas de las cabeceras que he tenido en el blog
Para Candela, las particulares Thelma y Louise
Colores que alimentan y embellecen
Yo, mirando la mar con esos pelos
Mariposa hippie
Una pared de mi habitación
Faro de la Punta de Teno (la de Yeyo no la encontré)
y ahora, Pippi...
30/09/2009
Los p. rápidos también dejan buen sabor de boca.
Sí, señoras y señores, los posts rápidos (¿qué pensaban que era la p?) también dejan buen sabor de boca.
Ojo, porque ha llegado la época del año en la que las cosas empiezan a ir mal. ¿A ustedes no les pasa? A mí todos los años. En sólo dos días se ha roto la impresora, el termo y el botón de encendido del ordenador (cruzo los dedos); además, los mocos campan a sus anchas, las gargantas se nos han puesto rojas como tomates y gastamos más papel higiénico que Lupita (la del cuento mexicano que era muy guapa pero muy cagona).
En fin, la ventaja de los p. rápidos es que una no se para a pensar. Simplemente se desea y se busca el disfrute final... que en este caso es aaaaahhhh aaaaahhhhh aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhh... darle a publicar entrada, asegurarme de que tengo la ropita en su sitio y salir pitando a trabajar.
Buen día.
Buen día.
27/09/2009
cachitos de hogar
En mi familia, aunque cada vez menos, por desgracia, las cocinas han sido y son el lugar de reunión por excelencia.
Algunos de los objetos que tengo en ella, los he heredado o los he copiado de las mujeres de mi familia. Heredé de mi madre, por ejemplo, un reloj cafetera que en su casa funcionó siempre y nada más llegar a la mía se paró. Parado y todo, ahí se queda.
De mi abuela es de quién me viene el gusto por los objetos y las cajas de latón. Recuerdo aún con admiración unas cajas de Cola Cao con motivos japoneses en las que guardaba galletas "para las visitas". De ella también me viene el gusto por las escobas, claro que yo soy más bruja y no las uso para barrer ☺
Todas las mesillas de noche que tengo tienen una historia. Todas, menos la que compré en Ikea, que también la tendrá pero yo no la conozco.
Procuro tener en mi casa, cositas que al mirarlas, me alegren los ojos. Y color, mucho color. Por eso las paredes de mi cocina son de color rosa chicle Bazooca recién metido en la boca. La solana y el salón son verde pistacho; el baño será pronto celeste y rojo; los cuartos de mi hija y de mi hijo: azul mar de septiembre en Arinaga, o lo que es lo mismo, azul Caribe; y el mío, el mío es lila, como yo.
Nota: Empecé el post con la idea de publicar una foto de mi cocina recién pintada, pero mi hijo ha pasado por aquí y me ha preguntado: - ¿no irás a meter en internet una foto de nuestra casa? Y no he tenido más remedio que contestar: - por supuesto que no.
26/09/2009
Me siento como un disco duro que acaba de perder toda la información.
A pesar de estar ya trabajando, los días transcurren plácidamente.
La alarma del móvil suena a las siete. Hago los primeros arrumacos a la Mari. Paso por la habitación de P. al que despierto con un par de caricias (sólo un par, si acaricias mucho a un hijo adolescente siempre protesta).
Durante el día no paro. Hago lo que tengo que hacer, del disco duro no se borraron las obligaciones, pero lo hago todo sin prisas.
El instituto por la tarde es más paraíso que pecera, y el alumnado, no sé cómo se las apaña, me enseña algo cada día.
No, no todo es perfecto. Sigue latente el último brote de psoriasis que me dio allá por marzo o abril del curso pasado. Y si sigue aquí, erre que erre, por algo será...
A pesar de lo "malo" (algo más habrá aunque ahora no me acuerde), no me canso de decir que soy una mujer afortunada que vive en una isla afortunada.
Sin proponérmelo, sin pensar en cuál será la hora adecuada, cada día llega el momento apropiado para darme el baño en el mar.
Del bañito, ¿qué decir?, no sé si me quedaré corta. Es bueno el durante y bueno el después. Es profunda la certeza de que hubo un antes, y profunda la conciencia del bien que me hace. Es genial, maravillosa, la sorpresa que se repite una y otra vez: siempre, siempre, hay un después mejor... y todo vivido a cámara lenta...
Como decía en el título del post, me siento como un disco duro que acaba de perder toda la información. El vacío asusta, pero en él están todas las posibilidades...
Como decía en el título del post, me siento como un disco duro que acaba de perder toda la información. El vacío asusta, pero en él están todas las posibilidades...
12/09/2009
perdona ¿qué tenías que aprender?????
Sin el permiso de Marcela, he cortado y pegado el comentario que ha dejado en mi post anterior, para que dicho comentario encabece el de hoy, porque, un poquitín, conozco a la-mi Marcela y sé perfectamente el tono y la intención con la que lo ha dicho, y, sí, chica, tienes toda todita la razón.
Cuando me autocastigo repitiendo treinta veces lo mismo (aclaro, por si hiciera falta, que no lo hice con mis deditos sino jugando con el ratón al copia y pega), en realidad lo que necesito es recordarme lo mal que me siento después de perder los papeles. Pero lo que se tiene que decir, se dice, aunque me gustaría (y estoy en ello) seguir aprendiendo a hacerlo sin que me salga una úlcera.
En mi centro de trabajo existen algunos ejemplares de hombres que practican el narcisismo a más no poder. Ególatras, vanidosos, egocéntricos... que, precisamente por ello, son los que suelen tener la sartén por el mango. Además son listos como el diablo, ellos cogen la sartén pero quien fríe (ojalá fueran sus huevos), y a quién le saltan las chispas es al grupo de mujeres de las que se rodean para que les saquen el trabajo.
Como si ya no tuviéramos suficiente con las putadas que nos hace la Administración y las, cada vez, peores condiciones de trabajo, estos tíos con su poder de mierda, consideran que se lo pueden permitir todo y llegan incluso al extremo de practicar la misoginia en las reuniones o en los claustros.
Hasta ahora nosotras lo único que hacemos es reunirnos en el baño de las profas a llorar y a comentar lo mal que hemos sido tratadas.
Pero el llorar se va a acabar.
¡¡Towanda!!
10/09/2009
¡Repítelo 30 veces!
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
- Tengo que aprender a escuchar a mi compañero de departamento decir lo mismo tres, cuatro, cinco o las veces que sean necesarias, sin enfadarme y sin perder la calma.
08/09/2009
06/09/2009
Buen comienzo.
Está siendo un buen comienzo de curso. Bueno, objetivamente, no lo es tanto. Las condiciones de trabajo han empeorado muchísimo (la Milagros nos lo pone cada curso más difícil), ya no estoy en el turno de mañana (mucho me temo que tardaré años en volver a estarlo, qué putada para mi hijo, a ver quién le va a decir ahora mil veces que se ponga a estudiar), y además, impartiré clases en los PCPIs...Pero lo veo todo con otra mirada.
Por otra parte, creo que no abriré el blog del que hablé en el post anterior. Me siento capaz de hacer algo para mimarme cada día pero no confío en que me apetezca escribir... publicar...
Cambio nuevo blog por el reto siguiente: bañarme en el mar trescientos sesenta y cinco días seguidos. ¡☺Qué castigo☺! ¿no? Empecé el uno de septiembre y por lo pronto lo he conseguido.
Hasta lueguito ☺. Me voy a la playa.
Pd. Les dejo algunas fotos hechas en La Graciosa este verano.
03/09/2009
Mi primera miscelánea.
No puedo dormir porque hoy es la elección de horarios. Las elecciones de horarios cuando no eres de las primeras ni de las últimas son un suplicio, una jodida partida de ajedrez.
Ayer, en el departamento, tuvimos un día emocionalmente duro y terminé destrozada. Por fin, conseguimos nombrar a un nuevo jefe. Me ha preguntado qué tenía que hacer y yo le he dicho que le pasaría todo lo que tengo pero que no se preocupe, que el cargo va pidiendo de comer, como las crías de los pájaros.
Anoche le mandé un correo a Morgana rogándole dé señales de vida, amenacé con llamar a Lobatón si no lo hace.
Le estoy dando vueltas a la idea de abrir un blog en el que tendría que escribir, a diario y durante un año, una cosita hecha para dar de comer a mi gallina, es decir, algo hecho para mí misma, para cuidarme y mimarme. Durante el mes de septiembre estaré en fase experimental, trato de demostrarme que cada día puedo hacer algo que "alimente mi alma". Me temo que sería un blog bien aburrido, la mayoría de los posts estarían relacionados con un baño en el mar.
Estoy deseando conocer a mi alumnado. Y, también, conocer su escritura.
Pronto pediré a mi compañero preferido profesor de Lengua, me enseñe el uso del "que". Quiero quitarme de usarlos, pero cuanto más lo intento más me salen, como cuando corriges una tilde a un alumn@ y luego te acentúa todas las palabras.
Se avecinan cambios. Lo presiento. Deseadme suerte.
01/09/2009
Buenos propósitos (para recuperarme del queme del año pasado).
Dos veces al año tengo la sensación de estar empezando de nuevo. Una de ellas es el uno de septiembre.
Desde que comencé a trabajar en la enseñanza hace ya veintiún años, ningún curso se presenta igual que el anterior. Esto para mí es una ventaja y a la vez un inconveniente, porque no sé nunca lo que me espera.
Llevo días despertándome con la cabeza llena de noes. Son los que debo pronunciar ante supuestas propuestas que me hagan, y que luego, supuestamente, me hagan la vida imposible. ¿Quieres ser jefa de departamento? NO. ¿Quieres colaborar en el departamento de ...? NO. ¿Quieres coger las ...? NO. He aprendido que en principio lo mejor es decir no, después siempre puedes cambiar de opinión, pero como digas que sí, ¡no te salva ya ni el gato!
En estos nueve meses que vienen, sólo quiero trabajar para-con el alumnado. Me pido descansar de cualquier tarea que implique reunirme más de lo necesario con el profesorado. Quiero tener tiempo para mí, para mi familia, para mis paseos y mis baños en el mar, para escribir y hacer lo que me guste, y para mí... esto último lo repetí?...
Feliz comienzo a tod@s.
31/08/2009
Calamares te quiero
Receta:
(El calamar que sea sahariano, partido en aritos para hacer a la romana).
(El calamar que sea sahariano, partido en aritos para hacer a la romana).
Una vez en casa los lavas un poco y los dejas escurriendo un rato.
Bate un huevo al que le has añadido un poco de sal gorda y se lo echas por encima. Remueve con las manos y que siga escurriendo otro pizco.
Prepara en una bolsa de plástico una mezcla de harina y pan rallado, mitad harina, mitad pan rallado.
Mete los calamares dentro de la bolsa, amárrala con dos nudos. Juega con la bolsa unos minutos, menéala, menéala, hasta que todas las anillas estén bien rebosadas.
Pon a calentar en un caldero suficiente aceite de oliva. Fríelos y déjalos doraditos.
Sírvelos con papas fritas rociadas con zumo de naranja amarga. O con trocitos de tomates aliñados con aceite de oliva, sal gorda, perejil, ajo y orégano. O con champiñones y calabacín a la plancha.
Compártelos, y ya les has dicho “te quiero”.
28/08/2009
Amistad de Internet
Así se llama el premio que recibí de Lena y del que tenía pendiente escribir. Al igual que Lena y otras blogueras, los premios en general, no me gustan, pero, estoy aprendiendo a responder a este tipo de reconocimientos con un “muchas gracias” y dejarme de tonterías, que para algo que le dan a una, tampoco es plan ser una desagradecida.
☺
☺
En líneas generales se trata de: recoger el premio (ya lo hice en su momento y le di las gracias a Lena), contestar a unas cuantas preguntas (ver más abajo), publicar las instrucciones o reglas (son estas), y entregarlo a seis personas amigas y avisarles por medio de un comentario en su blog.
Como lo de seguir las reglas, al igual que Lena, tampoco lo llevo muy bien, este premio se lo regalo a toda aquella persona que lea el post y que quiera llevárselo consigo, (más generosa, imposible).
Preguntas-Respuestas:
¿POR QUÉ TE DECIDISTE A TENER UN BLOG? Por curiosidad. Porque tenía cosas que decir y no sabía a quién contárselas. Porque necesitaba leerme para conocerme mejor.
¿CUÁNTO HACE QUE LO TIENES? (A ver, que miro). La primera entrada es del 22 de febrero de 2006, así que hace tres años y medio, si no me equivoco.
¿QUÉ SENTIMIENTOS TUVISTE A TRAVÉS DEL MISMO? Uufff… todos, buenos y malos. He conectado con otras personas que sólo conozco a través de la escritura-lectura. He descubierto muchas cosas de mí misma. Ha sido una terapia.
¿COSECHASTE MUCHOS AMIGOS? Como Lena, más bien, amigas, con "a". No muchas pero sí muy buenas.
¿QUE ES LA AMISTAD PARA TI? Una suerte, un regalo, un tesoro, una bendición.
¿QUÉ TE GUSTARÍA DECIRLE A UNA AMIGA HOY? ¡Vente, hoy es la Vará del Pescao; hacemos un asadero de calamares y atún, hay cervezas y tomates aliñados, ah, y te quedas a dormir!
¿QUÉ ESPERAS DE UNA AMISTAD? No espero... Deseo compartir y sentirme como si estuviera en la mejor de mis soledades. Sentirme libre. Tener la confianza suficiente para hacer lo que de verdad me apetece.
Y, hasta aquí puedo leer... ☺
26/08/2009
Acabo de llegar...
... y, desde que me organice un poco, vuelvo para ponerme al día. De momento les dejo esta foto con la que me identifico mucho (agosto ha estado repleto de cervezas, papas fritas y helados...☺).
03/08/2009
¡¡A. A., A. es cojonudo, como A. no hay ninguno!!
Estos días, en los que, desgraciadamente, se nombra tanto a la isla canaria de La Palma, me acuerdo mucho de Antonio.
Antonio, murió un año y pico después de conocernos. Era el tipo de persona que por más años que pasara o que viviera en otros lugares, seguía sintiéndose palmero. (Ahora que lo pienso, creo que es una característica común que poseen los que han nacido en la, merecida y bien llamada, Isla Bonita).
Fue todo el tiempo mi compañero preferido. El único capaz de ponerse tras la barra de un bar ajeno y preguntarme, con sonrisa de pillo, qué quería tomar, para, acto seguido, prepararme un cortado. ¡Menuda cara tenía!.
En una ocasión me habló del pino canario y de su capacidad para regenerarse incluso después de haberse quemado. Me explicó también cómo diferenciar unos pinos de otros según el número de acículas por vaina que tuvieran. Esta información, la relativa a las acículas, acabo de leerla en la wikipedia. Aquella vez no la aprendí porque cuando Antonio me cogía de la mano, no era capaz de escuchar sus palabras, ya que todo mi interés se centraba en el efecto que causaba su piel áspera y solitaria, en la mía, bastante más suave, y no menos deshabitada.
Coincidíamos en la avenida con nuestros perros. Nos íbamos al muelle viejo, paseábamos, reíamos, arreglábamos medio mundo cada vez.
Aunque siento mucha pena por su muerte, no puedo evitar sonreír mientras escribo este post. Te pasaría lo mismo a ti si le hubieras conocido.
Estos días me lo imagino, desde donde quiera que esté, animando y dando fuerzas a los que apagan el fuego.
Antonio, murió un año y pico después de conocernos. Era el tipo de persona que por más años que pasara o que viviera en otros lugares, seguía sintiéndose palmero. (Ahora que lo pienso, creo que es una característica común que poseen los que han nacido en la, merecida y bien llamada, Isla Bonita).
Fue todo el tiempo mi compañero preferido. El único capaz de ponerse tras la barra de un bar ajeno y preguntarme, con sonrisa de pillo, qué quería tomar, para, acto seguido, prepararme un cortado. ¡Menuda cara tenía!.
En una ocasión me habló del pino canario y de su capacidad para regenerarse incluso después de haberse quemado. Me explicó también cómo diferenciar unos pinos de otros según el número de acículas por vaina que tuvieran. Esta información, la relativa a las acículas, acabo de leerla en la wikipedia. Aquella vez no la aprendí porque cuando Antonio me cogía de la mano, no era capaz de escuchar sus palabras, ya que todo mi interés se centraba en el efecto que causaba su piel áspera y solitaria, en la mía, bastante más suave, y no menos deshabitada.
Coincidíamos en la avenida con nuestros perros. Nos íbamos al muelle viejo, paseábamos, reíamos, arreglábamos medio mundo cada vez.
Aunque siento mucha pena por su muerte, no puedo evitar sonreír mientras escribo este post. Te pasaría lo mismo a ti si le hubieras conocido.
Estos días me lo imagino, desde donde quiera que esté, animando y dando fuerzas a los que apagan el fuego.
26/07/2009
Tenemos en casa un caracol suicida.
Olvidé decirle a mi hija, antes de salir para Avilés, que cuidara de él. Enseguida le mandé un sms. Aquí sigue... (el caracol).
Como el tiempo es relativo, cinco días en Asturias, no son cinco días de 24 horas cada uno, sino que al principio son muchííísiimo más, y, al final, nada, un suspiro, un pispás. Pensando ahora en el viaje, algo menos resacada, menos cansada y con un poco más de perspectiva, la impresión sigue siendo la misma: un PLACER ENORME haber conocido más a las amigas blogueras, compartir comida, abrazos, risas...; otro PLACER ENORME incorporar a mi vida nuevas personas, y practicar con ellas, desde el corazón, la mirada esponja; un REGALO PARA EL ALMA intuir el mar desde cualquier punto de la ciudad al escuchar los sonidos de las gaviotas; GENIAL haber aprendido tantas cosas, unas para llevar a la práctica y otras para no hacer jamás.
Como el tiempo es relativo, cinco días en Asturias, no son cinco días de 24 horas cada uno, sino que al principio son muchííísiimo más, y, al final, nada, un suspiro, un pispás. Pensando ahora en el viaje, algo menos resacada, menos cansada y con un poco más de perspectiva, la impresión sigue siendo la misma: un PLACER ENORME haber conocido más a las amigas blogueras, compartir comida, abrazos, risas...; otro PLACER ENORME incorporar a mi vida nuevas personas, y practicar con ellas, desde el corazón, la mirada esponja; un REGALO PARA EL ALMA intuir el mar desde cualquier punto de la ciudad al escuchar los sonidos de las gaviotas; GENIAL haber aprendido tantas cosas, unas para llevar a la práctica y otras para no hacer jamás.
He llegado a mi casa con una mirada nueva. Y con esa nueva mirada he mirado al caracol. He caído en la cuenta de que vivir en una fiambrera de plástico, no es vida. Ni lo es compartir espacio con la lavadora, el cubo de la basura y la botella de lejía. Creo que el caracol, cada vez que trepa por su casa de plástico, y cae metro y pico más abajo, no pretende terminar con su vida, todo lo contrario, desea encontrar una vida mejor. Estoy segura.
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