domingo, julio 5

I edición de los Premios de la Música Independiente y el salto que pegué a Lanzarote para conocer a Amapola y a Lena.

Vetusta Morla recibe cuatro galardones: Mejor artista, Mejor álbum (por su debut Un día en el mundo), Mejor álbum rock y Mejor canción (Valiente).
Si aún no lo conoces, ¡te lo recomiendo!


-¿Quiénes son los que suenan? (o algo parecido), fue lo que pregunté desde el asiento de atrás del coche de alquiler. Sentada a mi lado, iba Morgana; conducía Amapola y de copilota: Lena. Lena y Amapola me presentaron a Vetusta Morla. Estábamos en Lanzarote. Era domingo ya -creo-. ¡Jo, qué pronto pasó el tiempo!. Sólo llevábamos juntas unas horas, pero, habían sido tan intensas, que parecían dos semanas o más.
Aproximadamente una semana antes, había recibido un email de Morgana en el que me decía con letra muy muy grande: Viene Lena!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Desde el principio tuve claro mi deseo de ir a conocerlas. Tenía sensación de tranquilidad y la certeza de que aquel encuentro sería positivo. Llegué como una moto. Había salido de casa llorando porque el hijoperro del padre de mi hijo no había venido a recogerlo y, para colmo, el vuelo había sido tan movidito que leí del Canarias 7 hasta la sección de farmacias de guardia. Y allí estaban las tres, como si las conociera de toda la vida: risas, anécdotas, calima, más risas, yo te cuento, tormenta de arena, tú me cuentas, calor, mucho calor, más risas, ABRAZOS... ¡Diosas, cómo echo de menos los abrazos! ¡Qué comodidad! ¡Qué buena gente que somos las cuatro!
Muchas gracias chiquillas, gracias por Vetusta Morla y muchas gracias porque en estas situaciones, no siempre una se siente bien siendo quién es.

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sábado, julio 4

...todo seguido.

Tenía tantas ganas de vacaciones, que en tres días me he comido medio mundo. Necesito reordenarme. Empiezo por mi casa. Casi he terminado de sacar de la biblioteca los libros que quiero donar. La elección ha sido fácil, doy los que llevan conmigo muchos años y aún no he leído. Tengo previsto hacer lo mismo con la ropa. Me levanto desde que despierto, eso es tempranísimo. Lo primero que hago, después de tomar un cortado, es leer las entradas de "mis" blogueras-os. Luego los titulares de los periódicos, después caminata por la avenida o pilates. Cuando llego, P., aún duerme. En cuanto a viajes, R. y yo, hemos organizado el plan A, (con algunas modificaciones. Lena, Amapola: ¡otra vez será!). Guardo, entre los borradores de mi gmail, un correo que he escrito a las niñas de Asturias ( Marcela y Mármara). En él les digo que estaré en Avilés haciendo un curso, "... mi número de teléfono es 606 ... ..., si tienes tiempo te invito a un café, a una cena, o a un almuerzo...". (Sigo esperando que los organizadores del curso me confirmen haber sido seleccionada). A ver... ¿qué más?...

martes, junio 30

¡¡ Por fin!!

... pies descalzos,
piel bronceada,
claras de cerveza y naranja,
Millennium 2 y 3,
sandía en la playa,
mar,
salitre,
descanso,
paz,
sonrisas,
paseos,
jazz,
aeropuertos,
ensaladas...

viernes, junio 26

Amigas

M., su hijo, el mío y yo, quedamos desde hace tiempo los viernes por la tarde-noche. Normalmente cenamos perritos calientes con mostaza dulce, salsa de tomate y cebolla frita.
Al principio de cada encuentro nos reímos mucho, no sé cómo pero le encontramos la gracia a todo; con otras personas tengo presente el hueco que queda en la parte derecha de mi encía al reírme (hasta que en agosto mis implantes estén en condiciones de mantener dos coronas), con ella no.
Al rato las risas empiezan a distanciarse y nos ponemos al día, a contarnos, a hablar. Dice que no es verdad, pero es cierto, habla sin parar, igual que si lleváramos un año sin vernos. Lo mezcla todo, tan pronto me cuenta que se comió un bocadillo de mortadela que llora porque se le ha muerto un usuario, o que ríe porque se le escapó el hámster de la jaula.
Nuestros hijos, afortunadamente, ya no se llevan como un perro y un gato, así que nos olvidamos por completo de ellos, y ellos de nosotras.
Nos vamos a mi habitación y nos acostamos en la cama como dos adolescentes. Cada una elige al azar una carta del tarot zen de Osho, las interpretamos, lloramos, hablamos, nos reímos o callamos.
Si tengo bajo el omóplato derecho la dichosa contractura que no me deja respirar, en un pispás me la quita. Si le pregunto si quiere que le dé reiki, con la mirada me ruega que sí. Las dos tenemos manos mágicas.
Somos mujeres fuertes -me dice-. Sí ya lo creo, y lo digo en serio -le contesto-.
La miro... y me veo como en un espejo...

sábado, junio 13

De pesadillas y bragas...

En las cinco horas, divididas en dos intervalos (de las doce a las tres y de las cinco a las siete) que duermo últimamente, nada me gustaría más que soñar sueños eróticos -ya lo sabes-, pero una cosa es lo que se quiere y otra lo que es.

[Al principio, entre las tres y las cinco daba doce mil vueltas en la cama, ahora me levanto y me preparo una manzanilla o una tila, después me vuelvo a la habitación, y allí la tomo mientras leo a la luz de una lámpara estilo Tiffany con la que me encapriché hace ya muchos años. Acabo de darme cuenta de cuánto me duran las cosas materiales. No me pasa lo mismo con los maridos].

El jueves fui al instituto sin pantalón, sin falda. Como únicos atuendos llevaba una blusita hippie color lila, mi collar de madera de almendro, unas sandalias romanas y un coulotte con dibujos de paraguas. ¿Cómo es posible que nadie se diera cuenta? Vale que mis piernas no sean perfectas, entendería que no me miraran si hubiera llevado un tanga, pero pocos culos quedan tan graciosos y preciosos como el mío dentro de un coulotte...




martes, junio 9

Preguntas salvavidas que hacen los hijos...

"Parte de mí, ya está de vacaciones, ¿y tú, mamá, por qué no engañas a tu cerebro y haces que también parte de ti lo esté"?